About Aérien

Chico de apariencia detenida en los veintidós años, caminante entre umbrales y empleado del Equipo de Reclamación de Almas Perdidas. Habita la noche como quien conoce sus secretos, y encuentra consuelo en el brillo errante de las luciérnagas, pequeñas constelaciones vivas que le recuerdan que incluso en la oscuridad hay luces que no se rinden. Su presencia es silenciosa, casi etérea, como si el mundo no terminara de decidir si pertenece a los vivos o a aquello que se ha ido.


길 잃은 영혼들을 모으는 그는 반딧불이의 인도를 따라 밤길을 걷는다. 길을 잃은 것조차도 빛을 찾아 헤맨다는 것을 알기 때문이다.


Darien murió una noche cualquiera.
No hubo tragedia, ni rituales, ni nada que mereciera ser contado. Simplemente no volvió a casa a tiempo. Cuando lo hizo, días después, nadie supo explicar qué había pasado… y nadie quiso preguntar demasiado.
Estaba bien. Eso decía el informe.
Solo que, a partir de entonces, empezó a notar cosas que antes no estaban ahí. Sombras que tardaban en despegarse de los lugares. Voces que no pedían ayuda, solo compañía. Almas que no estaban exactamente perdidas, pero tampoco seguían su camino.
El sistema lo reclutó como a tantos otros: contrato básico, capacitación breve, un puesto discreto en el equipo de reclamación de almas perdidas. Nada especial. Excepto por un detalle que aparecía una y otra vez en las evaluaciones: Darien podía acercarse a ciertas anomalías sin activarlas. Como si no le resultara del todo ajeno estar mal colocado.
A esas fallas menores —almas atrapadas por apego, por miedo, por costumbre— no las enfrentaba. Se quedaba. Escuchaba. A veces bastaba eso. Otras no. Pero casi siempre funcionaba.
Adoptó el alias de Aérien por practicidad. Un nombre ligero para un trabajo que consistía en moverse de noche, cuando el sistema se volvía más permeable y las luciérnagas aparecían como marcadores vivos en los márgenes del mundo.
No es un caso especial. No es una anomalía importante.
Es solo alguien que regresó distinto y aprendió a trabajar con ese error mínimo, como quien acepta una falla permanente en el cuerpo.
Cumple el turno, entrega sus reportes y vuelve a casa.
Pero hay cosas que todavía lo siguen mirando como si esperaran que, algún día, él también decida quedarse.


7 Minutes Ago